"Cuando era niño, me sentía agradecido a la gente que me trataba como a un adulto, pues mis intereses eran diferentes de aquellos de la mayoría de mis pares; mi mente estaba repleta de historias e imágenes y yo buscaba permanentemente inspiración y alimento para la reflexión. Al respetar mis pasiones —los libros, las películas, el arte, etcétera—, mi familia y mentores me ayudaron a crecer y a convertir mi imaginación en realidad."
-Benedikt Taschen

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